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domingo, 20 de abril de 2014

Pascua

Final de la Semana Santa, esa que se me ha pasado sin sentir, trabajando como cualquier otro día puesto que aquí no es fiesta. A diferencia de lo que yo pensaba, que no sea fiesta no quiere decir que no se celebre, sino que este es un país laico en lo que a fiestas nacionales se refiere. Kinga ha organizado una Pascua "de sobaquillo" en la que cada uno aportará lo más típico de su tierra en estos días santos. Primero está lo de los huevos, tradición que en España no compartimos de momento, pero que puestos a adquirir todas las tradiciones foráneas, seguramente acabaremos tomándola también. Los huevos representan la fertilidad, la primavera ya asoma, sí, a pesar de la nevada del miércoles pasado el sol va cogiendo fuerza y nos calienta un poquito el ánimo, que a finales de marzo nos llevaba ya casi a rastras sobre las calles heladas y amargas de Boston. Los huevos se cuecen y luego se decoran con cera teñida de colorante alimentario, o también pueden cocerse en el agua de hervir cáscara de cebolla, para que adquieran esa coloración marrón que permitirá descubrir el blanco que yace debajo con ayuda de una cuchilla y mucho rascar.
En mi huevo se escondía Kalimero, ha salido con su cascarón en la cabeza trastabillando para ser el huevo indultado. En otros había patrones y lunares de colores, alegría, y una tradición bélica que me ha sorprendido bastante. Consiste en chocar los huevos para cascar el del adversario, y luego los ganadores luchan también entre sí. Terminada la contienda, ¡todos a comer! Supongo que es una forma brillante de hacer que los niños entren a formar parte de la Pascua y de las tradiciones que a menudo nadie entiende más allá de unos días libres. Cada vez más diversificados, esta vez nos juntamos una polaca, un británico, una brasileña, un francés, un americano judío y dos españoles ateos. Los huevos se acompañan de la típica salsa polaca "Horseradish", hecha a base de raíces con un aroma tan intenso que despeja las vías nasales más que el vicks-vaporub. La ternera es el segundo plato del menú, engalanada con sus granos de mostaza resulta un bocado bastante agradable. Scott rememora el éxodo de los israelíes de Egipto con una pasta hecha a base de manzana, canela, frutos secos y vino, que recuerda el adobe de las casas derruidas que hubieron de volverse a construir con mucho esfuerzo. A pesar del aspecto, resulta delicioso. Y también nos cuenta que en la Pascua judía los sabores de cada plato rememoran siempre un pasaje de la Biblia, siendo algunos bastante amargos para no olvidar el dolor y la pena. Me parece que tiene mucho sentido, supongo que algo parecido al ayuno de los viernes de cuaresma.  Francia presenta un pollo asado relleno de pan de trigo y aderezado con patatas, calabaza y verduras, una delicia. De España, pasando por leche con aroma a limón y canela, huevo y aceite de oliva, no pueden faltar nuestras queridas TORRIJAS, que ya he oído en varias ocasiones que en otros países, como Brasil, son típicas de Navidad. En Semana Santa, sin embargo, en Brasil lo típico es el chocolate, los huevos de chocolate, que adquieren precios desorbitados sólo por la forma. Poco más hay de tradición santa en un país harto espiritual donde, sin embargo, la presidenta es una madre divorciada. Lo que trae a colación una interesante discusión acerca de ideales políticos y religión. El peso recae contra Scott ya que nos cuesta entender por qué en un país laico como Los Estados Unidos de América, es obligatorio que el presidente practique una religión, tenga una familia ejemplar y no la líe parda como Clinton y su famoso episodio Lewinsky. Atacamos un poco la mentalidad americana en la que el ejemplo que ha de dar el presidente, nunca mejor dicho, va a misa... Es curiosa entonces la ligereza con la que empuñan un arma o firman una sentencia de muerte. Pero lo que nos deja patidifusos es el hecho de que en los estados del Sur, como en la Georgia natal de Scott, no se enseña la evolución, no se habla de evolución, y es más, evolución es una palabra prohibida. Ni si quiera en España somos tan retrógrados, y eso que la asignatura de religión ha sido prácticamente obligatoria en las escuelas públicas hasta hace dos días. Me asombra la  elocuencia con la que nos cuenta que en sus años de instituto había quien intentaba salvar su alma judía de las brasas del infierno haciéndole ver cuán necesario es tener la aprobación de Jesús... eso sí, a Dios rogando y con el mazo dando, porque todo queda perdonado y olvidado tras la confesión semanal.
Cuánto poder da el conocimiento, hoy he sido consciente de lo fácil que es manipular las mentes jóvenes que carecen de él. Obviamente la ciencia es un campo estéril en esa zona del país, donde nadie siente curiosidad o interés por aquello que desconoce. Supongo que es también el objetivo de nuestro gobierno en España, cuanto más se dosifique el conocimiento sobre algunas cosas, más controlado estará el rebaño en el futuro. Afortunadamente, en nuestras casas, o al menos en la mía, se practica la curiosidad como algo sano a lo que contestar con hechos creíbles y probados, no sólo con la fe, que a mí hace ya mucho que no me satisface en sus respuestas.Y aun así se respeta el hecho de que el vecino haga lo propio, porque cada uno es libre de pensar o creer lo que le dé la gana. Descubrimos entonces que en el Reino Unido un primer ministro no puede ser católico, está terminantemente prohibido. Y bueno, tiene cierta lógica, porque entonces las leyes a menudo, se erigen basadas en la religión, como ocurre en España; a la ley del aborto me remito, ¿cuál es el argumento más loable? el de acabar con una vida humana. O a la del matrimonio homosexual, donde el término matrimonio parece tener connotaciones religiosas que no pueden regalarse a lo que es aberrante por naturaleza, como dos personas del mismo sexo que quieren compartir su vida.
Me gustan las tertulias internacionales porque aprendo más del mundo que en todas las clases de historia que haya recibido en mi vida. Porque no hay nada como saber las cosas de primera mano, como encontrarse con opiniones contrarias y tener que defender la tuya para darte cuenta de que al final, lo que nos hace diferentes también nos enriquece. Me quedo con los sabores del mundo que aún puedo paladear, y con historias que compartir con los que no habéis tenido la suerte de sentaros hoy conmigo a la mesa.

lunes, 4 de febrero de 2013

Challenge 1: Tengo las neuronas interconectadas con mi culo

"Tengo las neuronas interconectadas con  mi culo". . . eso debió de pensar Bárcenas cuando abrió el País para encontrar su propia letra escaneada a todo color desgranando con pelos y señales, o más bien con nombres e iniciales, toda la negrura espesa de los ya famosos sobres. En fin, gracias a esa población neuronal escasa de la gentuza que gobierna ese nuestro país, podemos ratificar que, efectivamente, nos lidera una panda de ladrones pijos y desalmados que son capaces de sacar la tijera cuando se trata de pensiones, educación, sanidad pública, investigación o empleo, pero nunca cuando se trata de echarse al bolsillo un dinero que no se han ganado ni lo harán nunca honradamente. Ah sí, la honradez, ese término que en los colegios privados no se estudia, total, para qué, si tener conciencia es de pobres. Si nunca vas a tener que ganarte el pan, nunca vas a necesitar matarte a estudiar, ni escribir un currículo, ni aprender un oficio, ni saber diferenciar la lejía del amoniaco, ¿qué más da el color del dinero con el que pagas tu Mercedes? Eso sí, no vengas a dar lecciones de moral, ni a reírte de los padres de familia que hacen cola desde las siete de la mañana en la puerta del INEM, no vengas a insultarnos con tu política de patio de colegio, que consiste más en el "yo no he sido" y en el "es que el otro lo hace más" que en el propósito de erradicar esta crisis sobre la que cabalgamos, o más bien, nos cabalga, desde hace ya más de cinco años.
Todo este escándalo, visto desde USA, parece sacado de una peli de Al Capone, sólo que con menos elegancia. Desde luego ese guiño de ojo de principiante que se gasta el pelele para mentir abiertamente a la nación, no tiene desperdicio. Así como tampoco pasa desapercibido que mientras apartan el pan de las bocas de muchas familias, ellos se gastan miles de euros en confeti para una fiesta. ¿En serio? ¿en confeti? confeti me hacía yo con las entrañas de más de uno, que aquí lo que sobran son ponedores de manos. Hay que joderse los derechos que tienen estos de la gaviota, ¿qué más hace falta para que dejen de votarlos? Bueno claro, que insisto en que la sensatez, así como la honradez, no se estudian por lo privado. Si esto fuera una novela, el argumento me parecería malo a rabiar, ni si quiera de panfletillo, pero por desgracia, es la realidad en la que vivimos, o mejor dicho, en la que vivís, porque por mucho que me indigne, yo no dependo de España más que moral y sentimentalmente. Aun así, me parece demencial que Hacienda deje tiritando la cuenta de un pobre chico que se compró un piso con la persona equivocada, que sus doce horas diarias trabajadas vayan íntegras a formar parte de las arcas del estado, y que en cambio una rubia mechada de bote de Pozuelo tenga las santas narices de decir que el mejor momento del día es cuando ve cómo visten a sus hijos. En estos momentos es cuando uno echa en falta, no sé, una licencia de armas, como bien diría una tuitera rojilla bastante famosa.
Desde Boston, haciendo repaso de la situación tristísima que vive España, una madrileña indignada.

P.D. Para Beación Grifis-Salander. . . 

martes, 18 de septiembre de 2012

La criptonita sabe a sobao

Que España desde lejos parece vulnerable, escocida, una muñeca de trapo con la que el mundo juega sólo un rato antes de pasar a algo serio. Que a España todos vienen de visita, por el vino, por las tapas, por los San Fermines, por el clima. . . hasta por su gente, mira tú, que a pesar de estar siempre de escaqueo y durmiendo la siesta parecen muy hospitalarios. Angela veraneaba con sus padres en Mallorca, rosita de sol y playa admiraba el aire templado del Mediterráneo, idílico, un paraíso vacacional. Comenzó a gestar la idea de comprar todas las calles del mismo color y poner algunos hoteles, pero claro, había oído tantas veces comentar la situación nefasta de aquel país. . . La construcción apuntaba hacia arriba con desaire, abocada a una caída libre del todo imparable. Pero todo lo que sube, tiene que bajar. Y al fin... cayó, y dejó sin trabajo a la mitad de los españoles e hipotecados hasta las cejas a la otra mitad. Menos mal que llegó al poder un señor con una capa roja de superhéroe que les iba a sacar a todos de la crisis bubónica sin pasar por la casilla de salida, lo único que tenían que hacer era pagar un pequeño porcentaje de sus rentas al señor feudal y hacer una ofrenda satánica para empeñar el alma. Entonces Angela decidió que era el momento de comprar, de construir hoteles, los ferrocarriles. . . ¡qué inversión! y así luego poder vendérselo al superhéroe a precio de oro. No obstante, éste no iba a ponérselo fácil, primero tendría que engañar a todos los habitantes de esa España cenicienta, habrían de creer que aquello era bueno para su país, de hecho, empezaba a gestar un plan: ¿y si todos fueran unos ignorantes? ¿y si pudiéramos manipular la televisión, los periódicos. . . ¿esto no lo hizo alguien ya? ¿y si les hiciéramos creer que la criptonita sabe a sobao? Es más, como hay demasiados listillos que sacan rápido esos carteles pinchados en un palo, la mejor opción es reducir a los listillos. . . Veamos, si subimos el precio de las multas, el pago del feudo, los servicios sanitarios y todo lo que hasta ahora les había hecho creerse con derechos . . . es más, si privatizamos la educación de forma que sólo los hijos de los señores puedan estudiar. . . ¡voilà! Tendremos lo que queremos. . . ¡¡un rebaño de corderitos mojando criptonita en la leche!! Hay que empezar por echar a la calle a los maestros, que son unos listos, que encima de que ilustran a la plebe, quieren ampliar el gremio. Y luego a los médicos, y sobre todo a los científicos. . . pero ¿qué se habrán creído? todo el día jugueteando con el plantanova y gastándose el dinero público en busca de respuestas a preguntas absurdas. . . no no no, mejor que se vayan a hacer las Américas. Ay Mariano, pero es que el cáncer no entiende de ideologías políticas. . . menos mal que aún podemos comprar una bula papal y que nos la pongan por vía intravenosa.