La primera cena de "empresa" de ECUSA en Boston no podía ser en otro sitio que en el Club Deportivo Faialense. Ese lugar que emana un olor rancio que uno se lleva puesto en pelo, ropa y epidermis, y que a pesar de todo cocina el mejor pescado y marisco de toda Nueva Inglaterra. Ahora me paro a pensar que es realmente sorprendente que nunca haya aparecido en Bostonadas, puesto que muchos de los posts de este blog se han forjado más que a medias en este bar portugués con tintes de la España de los 80.
Última reunión del año de la junta de ECUSA Boston. Siempre se nos quedan miles de asuntos pendientes, pero cerramos el año y con él, ponemos el punto y seguido a doce meses de trabajo y esfuerzo desmesurado que nos han colocado ya en la cúspide de la ciencia española en Estados Unidos.
Después de saludar a todos los amigos que se encuentran en el local (que viene a ser lo que uno hace cuando va al bar de la plaza de su pueblo, véase "La Cava" en Humanes) nos sentamos a la mesa reservada con un garabato en una libreta de camarero hace de ya dos semanas. En serio pensé que aquella reserva hecha a las 12 de la noche de un viernes cualquiera, escrita con un boli de propaganda en una libreta de calco, no podía sobrevivir 2 semanas y pincharse en un "reservado" para 16 personas al cabo de los 14 días que eso conlleva... pero mira, me equivoqué, los portugueses son como los españoles, al fin y al cabo, cutres a nivel práctico y sobre todo resueltos.
Mientras pasamos la hora de rigor esperando nuestra cena (esto es costumbre en Faialense, uno sabe que ha de merendar si no quiere pasar la rusca mientras la espera de una a dos horas a ser servido), vamos conociendo a los ECUSA-relativos, que son los santos que esperan en casa con la cena fría mientras que nuestras reuniones, ya sean virtuales, encuentros o eventos, se alargan hasta el infinito y ocurren con bastante frecuencia. Pero oye, que hay que arreglar el mundo, y que alguien tiene que hacerlo. Los ECUSA-relativos son personas interesantísimas que amenizan la velada con la no-ciencia que me encanta. Todos los temas tienen cabida en esta peculiar cena de Navidad. Muchas cenas de empresa en España envidiarían nuestra reunión, no me cabe la menor duda. La comida (aunque se hace esperar) no decepciona en texturas ni sabores: doradas, bacalao, mariscada... regado con vino verde como el de la canción de María la Portuguesa pero sin calor. Aunque lo mejor de la noche viene con el yankee swap, un "amigo invisible" muy especial que estoy segura que en España se pondrá pronto muy de moda si no lo ha hecho ya. Consiste en traer un regalo, ya sea algo barato y hortera que has comprado en el todo a un dólar o algo que tenías por casa y no usabas de puro inútil (bueno, también puede ser útil, pero es menos divertido). Las cosas más variopintas se asoman con descaro por debajo de los papeles de periódico que las contienen. La más cutre, sin duda, plátano+adaptador para USB-mechero de coche que no sabemos si funciona+lápiz de Ikea+una tarjeta de visita de ECUSA. Grande, sin duda, casi tanto como la araña de plástico envuelta en papel higiénico o el luchador mexicano abrebotellas. Aunque lo mejor, sendas latas de berberechos y sepia en su tinta + 3 mazapanes que en un contexto como este podrían llevar a puñaladas. Hay que entenderlo, estamos muy lejos de casa y de las Rías Baixas, es equivalente a una cesta de Navidad con paletilla ibérica. El tema es que, por orden, uno coge un regalo, lo abre, otro decide si roba el regalo abierto o si se arriesga a descubrir una nueva perla oculta entre la sección de contactos y la de deportes. Y así, cuando uno cree que está a salvo porque ha sacado un buen regalo (véase un ferrero rocher gigante), llega otro y te lo roba y tienes que robar a otro o volver a probar suerte en la pila de los ofrecimientos infinitos. La risa está asegurada, así que si no ha llegado aún a vuestras cenas de empresa, ponedlo en marcha que no tiene desperdicio.
Y con esta noche se cierra un año en el que he conocido a gente extraordinaria, en el que hemos trabajado duro para hacer llegar eso que nos apasiona tanto a todos aquellos que siguen pensando que los científicos nos ponemos la bata y jugamos al plantanova durante horas. Se cierra el primer año de vida de ECUSA Boston, un lugar en el que lo que no existe, se crea, y lo que no se escucha, se grita. Se cierra el año, pero se abre una nueva etapa llena de retos y caminos por explorar, sólo que esta vez ya somos una familia que se sienta a la mesa a hablar de todo un poco mientras se prepara para afrontar el día, saldrá mejor o peor, pero le ponemos muchas ganas.
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sábado, 5 de diciembre de 2015
miércoles, 7 de octubre de 2015
Primer encuentro de científicos españoles en USA: Washington DC, entre bastidores
He de reconocer que al principio no me
seducía la idea… ¿para qué contarle mi ciencia a un puñado de españoles,
eminencias, eso sí… si ninguno de ellos trabaja si quiera en mi campo? ¿qué
puedo aportar o rescatar de un encuentro de científicos españoles en USA?
Pero eso fue antes de entender que uno
siempre debe conocer el público al que va a dirigirse antes de preparar una
ponencia sobre cualquier tema. Las charlas divulgativas resultan tan
inteligibles y entretenidas que hasta hay que cortar por falta de tiempo de lo
mucho que se alargan en discusiones y preguntas. La avidez de conocimiento nos
trajo aquí, y nos lleva de un lado a otro sin contar con nuestra voluntad… y
que así sea siempre. Pronto comprendí que no sólo es importante lo que uno hace
en el laboratorio o el despacho, sino la manera de transmitirlo más allá del
oído experto de los congresos especializados.
En el encuentro de españoles científicos
en USA que tuvo lugar en Washington la semana pasada se escucharon nombres tan
importantes como Valentín Fuster, Emilio Castilla o Susana Martínez Conde,
entre otros muchos que ya han quedado citados en otras crónicas. Pero no sólo
resonaron sus nombres, sino sus voces… esas voces con acento español que tanto
tratamos de disimular en inglés, y que son, en cambio, el orgullo de nuestra
nación, porque han sido capaces de traspasar fronteras y asentarse entre los
grandes en los Estados Unidos de América, como hiciera en su día el gran Severo
Ochoa. Y sentados en ese trono de sabiduría que se construyeron a base de
experiencia y esfuerzo, nos hablan de su ciencia y de su trayectoria
profesional en una lengua y un contexto tan cercano que nos parece imposible la
empatía que sentimos.
Uno llega a este país sujetando su título
humildemente bajo el brazo, sintiéndose diminuto entre todos esos doctores de
Harvard y otras universidades de prestigio que lanzaron su birrete a un cielo
pintado de barras y estrellas. Uno tarda mucho tiempo en descubrir que en
España se forman mentes maravillosas, que tenemos una suerte inmensa con el
sistema educativo para todos, que sólo nos falta querernos un poco más para
comernos el mundo y disfrutar del éxito. Por eso es loable el esfuerzo que han
hecho todos los ponentes y asistentes a este evento que, de manera totalmente
altruista han querido devolverle al mundo un FAVOR con mayúsculas, regalándonos
su experiencia y generando un ambiente cercano con los pies en una tierra que a
menudo es bastante fría en las relaciones profesionales.
Ya no queremos oír que no hay dinero para
investigar, que la ciencia es un sueño que sólo se vive más allá de nuestras
fronteras. Al contrario, este acto nos ha dado una inyección de energía
positiva y de ganas de cambiar el mundo, y de pensar que políticos y
científicos podemos hablar el mismo idioma, el español.
lunes, 10 de agosto de 2015
Primera Jornada de Asesoramiento IMP: “Lecciones aprendidas desde EEUU: Asesoramiento y tutelaje de jóvenes estudiantes e investigadores españoles”
La Universidad de Valencia abre sus puertas al primer encuentro internacional de mentores, estudiantes (a falta de un término más adecuado para denominar a los mentees) y representantes de las diversas universidades que han participado en el programa piloto ECUSA-IMP 2014-2015. D. Esteban Morcillo Sánchez, excelentísimo rector de la universidad de Valencia inauguraba el evento presidiendo la primera mesa redonda, que contó con otros ponentes de lujo como la secretaria de estado de Investigación, Desarrollo e Innovación, D. Carmen Vela, la vicepresidenta de ECUSA, Dra. Teresa Nieves Chinchilla, la presidenta del programa IMP, Dra. Zafira Castaño, el delegado del gobierno en la Comunidad Valenciana, Sr. D. Juan Carlos Moragues Ferrer, y el representante de la Ciudad de Valencia, Sr. D Joan Calabuig Rull. Además contamos con la participación del Director Territorial del Banco Santander, Sr. D. Antonio Valldecabres y la Cátedra Príncipe de Asturias de Georgetown University, Sr. D. Jorge Garcés. Todos dedicaron unas palabras en reconocimiento de la ciencia, la tecnología y la investigación llevada a cabo por españoles fuera y dentro de nuestro país. Mentes brillantes, formadas en universidades españolas, que han llegado a Estados Unidos pisando fuerte en centros de excelencia como NASA, Harvard University, MIT y John Hopkins entre otros.
De
izquierda a derecha: D. Teresa Nieves Chinchilla, vicepresidenta de
ECUSA, D. Joan Calabuig Rull, Teniente Alcalde de Valencia, D.
Carmen Vela, Secretaria de Estado de Investigación, D. Esteban Morcillo
Sánchez, excelentísimo Rector de la Universidad de Valencia, D. Juan Carlos
Moragues Ferrer, Delegado de Gobierno de la Comunidad Valenciana, D. Zafira
Castaño, presidenta y fundadora del programa IMP, D. Antonio Valldecabres,
Director Territorial del Banco Santander.
Mesa 2: componentes de las 5 universidades que han participado este año en el programa piloto IMP hablaron acerca de la internacionalización del talento español. Idas y venidas de sueños e ilusiones que fueron tejiendo una realidad más allá de nuestras fronteras. Para algunos, el paso por centros extranjeros ha supuesto un trampolín imprescindible para llegar a lo más alto de sus carreras, o quizás al primer escalón de esa escalera que les conducirá al éxito. Éxito, una palabra controvertida que resonó en diversas ocasiones a lo largo de la jornada, trayendo el sabor agridulce del esfuerzo y la recompensa del trabajo de muchos años, que no siempre tiene la forma que todos quisiéramos. ¿Es necesario irse al extranjero? ¿Por qué es tan difícil volver? Los que estamos de paso alzamos nuestras voces para romper una lanza en favor de nuestra ciencia: los científicos españoles estamos muy bien valorados en centros extranjeros, sin embargo, en España aún existe ese miedo a las sombras que proyectan los más jóvenes. Sillas calientes que tienen un nombre grabado en el respaldo y que adulteran el sistema con incompetencia y desidia. Volver es a menudo una utopía en la que todos quisiéramos vivir, un centro de trabajo completamente equipado, con salarios dignos y artículos “in press”, y abajo una cafetería donde almorzar bocatas de jamón y pinchos de tortilla. Ojalá dentro de poco, y con la ayuda de programas como IMP, podamos hacer de esta utopía una realidad sostenible.
Mesa 2: Representantes de las 5 universidades participantes en el programa IMP 2014-2015.
Mesa 3: Investigación y asesoramiento en el extranjero en búsqueda del correcto equilibrio. Cinco mentores cuyo talento ha sido reconocido en forma de becas, premios o puestos de trabajo como líderes de sus propios laboratorios, dieron sus puntos de vista acerca de la búsqueda del correcto equilibrio a la hora de asesorar a los estudiantes a través del programa. El buen mentor ha de poseer empatía y objetividad, saber escuchar y aconsejar desde unos lazos que no son afectivos ni profesionales, por lo que carecen de cualquier subjetividad, juicio o sentimiento que pueda empañar el asesoramiento objetivo o condicionar las decisiones del estudiante. Al mismo tiempo, el mentor ha de inyectar una dosis de positividad y descubrir al mentee lo importante que es soñar, así como mostrarle el abanico de posibilidades que se abren ante él, la mayoría de ellas a menudo desconocidas. La libertad de elegir el futuro es un privilegio que se posee casi siempre pero que, por desgracia, suele venir acompañado del miedo a lo desconocido. El mentor es ese compañero que hará del miedo un desafío fascinante.
Mesa 3: Cinco mentores de entre los 22 que han participado en el programa IMP 2014-2015.
Hubo también momentos de reflexión sobre el programa con intención de mejorarlo de cara al próximo año 2015-2016, en que el programa IMP volará independiente de ECUSA para expandirse también a otros ámbitos como la economía y las humanidades. Los mentores nos reunimos con representantes de las universidades para comentar posibles críticas y crear nuevos retos de cara a esta nueva etapa. Después los estudiantes tuvieron la ocasión de hacer un pequeño networking, puesta en práctica de lo aprendido, con el fin de dejar atrás la vergüenza y aprender a caminar marcando sus propias huellas. Nosotros ya les hemos dado el primer empujón, ahora les toca a ellos seguir caminando y ayudar a los que vienen detrás. Con esta idea surgió la sesión “La motivación en las siguientes generaciones. El pacto de dedicación”. El efecto mariposa ha empezado, los estudiantes que este año han participado en el programa IMP han hablado y han manifestado su inmensa gratitud hacia el programa y hacia sus mentores. La mayoría de ellos han experimentado mejoras impresionantes, aunque no necesariamente medibles. Ellos son el verdadero motor que sirve de motivación a los mentores. Para un mentor, es una gratificación personal inmensa observar la evolución de sus estudiantes a lo largo de nueve meses. Dudas, miedos, inseguridades… todo se reduce en dimensión cuando se comparte con alguien que ya lo ha vivido y te aconseja desde la experiencia. Hasta los túneles más angostos se iluminan pero sobre todo, aprenden a crear herramientas con las que abrirse paso en su carrera profesional. Por eso, esto ha de ser una cadena de favores en la que cada eslabón enlaza otros cuantos, y así exponencialmente conseguiremos que nuestra comunidad de estudiantes tenga siempre un punto de apoyo altruista cuyo valor es ya incalculable. Las universidades habrán de comprometerse para ofrecer a sus alumnos toda la ayuda que puedan conseguir, ya sea la opción de formar parte del programa, la financiación de estancias en centros extranjeros, o la aportación de recursos al programa IMP, como ha hecho la Universidad de Valencia, anfitriona de este evento.
Finalmente, este evento tan encomiable se cerraba con la entrega de premios al mejor mentor y mentee, de la mano de D. Ana Elorza, representante internacional de la FECYT, entidad que ha apoyado el programa IMP desde su nacimiento hace apenas un año.
De izquierda a derecha: Lucía Ramos, ganadora del premio al mejor mentee, D. Ana Elorza, representante internacional de FECYT y D. Joaquín López, ganador del premio al mejor mentor.
Me quedo con el buen sabor de boca de las cosas bien hechas, del orgullo de haber sido parte de un germen que ya brota en cientos de esquejes y que ha sido capaz de juntar en la misma sala a generaciones de talentos, representantes de universidades y gobiernos. Y por supuesto, me quedo con el aroma de la paella valenciana que sabe a España y a verano, sobre todo cuando uno recorre más de 5000 kilómetros para degustarla.
jueves, 4 de junio de 2015
Richi
Ricardo es un padre coraje de esos que
salen en las películas, de esos que al final cambiarán el mundo. Su hijo Richi
fue diagnosticado con un meduloblastoma en el cerebelo que, tras 8 operaciones
diferentes, llevó a los cirujanos de Barcelona a una rendición inevitable: el
cáncer de Richi era incurable. Lejos de conformarse, sus padres trataron de
buscar una segunda opinión, contactaron con el Dana Farber Cancer Institute en
Boston y recibieron del otro lado de la línea algo del todo inesperado:
esperanza. El único inconveniente… costear el tratamiento. Sin embargo, cuando
la vida de un niño de 5 años se pone en una balanza con algo tan nimio como el
dinero, los corazones se ablandan y el mundo entero se moviliza. Fueron a
programas de televisión, de radio, abrieron un blog… y gracias a la ayuda de
miles de personas, finalmente lo consiguieron. En abril de 2012 se mudaron a
Boston y, tras una primera operación de 5 horas, el futuro de Richi volvía a
existir. No obstante, los tratamientos de quimioterapia fueron durísimos, y las
complicaciones llevaron al niño a la UCI en diversas ocasiones, difuminando de
nuevo el contorno de ese futuro apenas recuperado. Pero las ganas de vivir de
Richi son infinitas, la lucha por la supervivencia es una máxima y no tiene
pensado rendirse. Richi es un superhéroe, pero desde luego sus padres son unos aliados
extraordinarios. La lucha contra el cáncer es un proceso devastador, pero en un
niño es todavía más duro e injusto. Ricardo pronto descubrió que, tristemente, los
fondos que se dedican a investigar el cáncer pediátrico cubren un porcentaje
ridículo del total destinado a investigación en EEUU. El problema es que la
incidencia es demasiado baja como para que importe lo suficiente. Por este
motivo, y por muchos más, decidieron poner en marcha la Fundación Richi. El
objetivo de esta fundación va mucho más allá de la idea de recaudar dinero, se
trata de expandir horizontes, de abrazar el futuro con los brazos del presente.
La fundación Richi ha creado una partnership
o colaboración entre el hospital Sant Joan de Déu de Barcelona y el Dana Farber Cancer Institute en Boston,
de esta fusión nacen las Richi fellowships para que cirujanos españoles
puedan venir a formarse aquí, donde la experiencia en neurocirugía pediátrica
oncológica es mucho mayor, y puedan luego adoctrinar a sus equipos en España. No
hay mayor poder que el del conocimiento, y es injusto que sólo quien pueda
costeárselo sea capaz de recibir un tratamiento. Por ello, es mucho más
inteligente formar médicos en todo el mundo y llevar las sonrisas de vuelta a
todas esas caras inocentes que no entienden de naciones ni de fronteras.
También existen las Richi houses, que acogen a todas esas familias que bajan de un
avión asustados y a menudo sin conocer si quiera el idioma del país al que
acaban de llegar. En estas casas los niños están juntos, no se sienten
diferentes, no son presa del aislamiento. Además, las familias se nutren de las
experiencias de otros, comparten sus miedos y encuentran una verdadera familia
que les ayuda a superar una situación que no puede comprenderse a menos que se
haya vivido. La Richi house no es un hospital, sino un hogar.
La mejor de las noticias no es un milagro, sino la recta final de una carrera de fondo: en octubre del año pasado la última
revisión de Richi fue positiva. Su familia sigue viviendo en Boston y han hecho
de su causa un modo de vida. Buscan inversores para que la investigación en
oncología pediátrica siga avanzando y ya han conseguido financiación para llevar a
cabo algunos proyectos en el Dana Farber. Es una manera encomiable de
contribuir al mundo, no todos podemos decir que hemos pasado por la vida
pisando tan fuerte como Richi y su familia, pero en ECUSA aportamos nuestro
granito de arena para que historias como esta den la vuelta al mundo.
web fundación Richi: http://www.richifoundation.org
vídeo del evento: https://www.youtube. com/watch?v=php3t5m7y7M
web fundación Richi: http://www.richifoundation.org
vídeo del evento: https://www.youtube.
sábado, 13 de diciembre de 2014
ECUSA. Parte 2: International Mentor Program (IMP)
... una persona que quería cambiar el mundo, y que pensó en lo bueno que sería tener un "hermano mayor" en esto de la ciencia. No todos tenemos la suerte de conocer a alguien que haya andado antes por nuestro camino, y tropezado en las mismas piedras, y sufrido las mismas condiciones adversas, o perseguido los mismos sueños. En cambio, el mundo es pequeño, tanto que siempre hay alguien que ha recorrido ese camino o al menos, parte de él. Y que desde el otro lado siempre puede darte aliento, y consejos, pero sobre todo, puede ayudarte a encontrar los mejores refugios, a esquivar las hierbas venenosas, a fabricar una cabaña con las hojas de los árboles y a comprender que todo esfuerzo conlleva una recompensa.
Científicos en USA y en algunas ciudades de Europa nos inscribimos como mentores en un programa piloto que emerge con la fuerza de un ciclón y se precipita sobre España y aquellas universidades españolas que han querido participar en él. Con sólo unas semanas para informar a las universidades, que éstas lo anuncien y los alumnos se enrolen, para buscar financiación, para organizar el evento de presentación a través de una conferencia internacional... en fin, para ponerlo en marcha... ¡ha funcionado! Las universidades se han mostrado encantadas con la idea, los alumnos han mostrado tanto interés que muchos se han quedado fuera por falta de mentores. Este primer año, como piloto, sólamente mentoriza a estudiantes de biomedicina, cuatro por cada mentor. Consiste en una conversación de aproximadamente una hora por skype cada 2 meses para que los estudiantes, que pueden ser de los últimos años de carrera, máster o doctorado, nos expongan sus inquietudes, sus dudas, planes, etc, y así, en la medida de lo posible, podamos ayudarles a encontrar opciones y conseguir metas. Algunos no saben qué quieren hacer aún, otros lo tienen claro pero no conocen las fuentes a las que dirigirse para pedir becas, o cómo escribir un currículum, una carta de presentación... Otros quieren saber sobre nuestra experiencia en el extranjero, otros simplemente, quieren ser escuchados y comprendidos. Se establece entonces una relación mentor-mentado que va más allá de ninguna de las relaciones preexistentes. No somos sus jefes, ni sus amigos, ni sus hermanos mayores, pero somos sus posibles "yos futuros". Es alentador volver a los primeros tiempos, cuando la ilusión podía con todo y el mundo estaba aún sin empezar. Se nutren de nuestra experiencia y nos miran con los ojos de la admiración y sobre todo, de la esperanza. Es importante que aprendan que no hay nada imposible y que aunque la causa parezca perdida, no siempre lo está, y si lo está, habrá que tejer un plan B. Es tan gratificante poder servir de fuente para esos que hoy están donde yo estuve hace diez años, que me resulta hasta raro que sea tan fácil. A mí me hubiera encantado tener una figura del mentor como ésta, completamente ajena a mí, que me hubiera enseñado todas las posibilidades que luego fui descubriendo a base de tantear muros. En la vida uno se encuentra con muchos mentores, a algunos ni si quiera los reconocemos hasta que no forman parte del pasado. Cualquiera puede ser mentor en algunos aspectos: los hermanos, los compañeros de clase, los colegas del laboratorio... pero muchas veces las relaciones afectivas influyen y complican las cosas.
El programa IMP ha sido acogido con una ilusión sin precedentes y parece que los engranajes son bastante resistentes. En verano, si todo va bien, mentores y mentados nos conoceremos en un gran evento que tendrá lugar en España. Las universidades, además, se comprometerán a crear una beca para que uno de sus estudiantes participantes en el programa venga a USA hacer una estancia en verano. Hay incluso un premio al mejor mentor, para aquel cuyo mentado haya experimentado el mayor avance. Para mí el mejor premio es ser consciente de lo mucho que supone para una persona en el comienzo de su carrera profesional, donde todo son dudas e incertidumbre, la oportunidad de vivir diferentes futuros paralelos y elegir el que más te guste, como si de verdad fuera posible darle a deshacer y volver a escribir tu vida.
Para más info: http://www.ecusa.es/imp/
Para más info: http://www.ecusa.es/imp/
ECUSA: Parte 1
De la ilusión y las ganas de cambiar el mundo de los Españoles Científicos en USA, nace ECUSA, una asociación que se erige sobre las experiencias acumuladas de los que llegamos a esta tierra con un sueño por cumplir y que, cual cimiento, ha ido solidificando y expandiéndose hasta crear una base firme sobre la que construir los sueños de las generaciones venideras.
Con la primera sede establecida en Washington hace tan sólo un año, esta idea ya campaba tímidamente por los estates, y si embargo, siendo Boston uno de los focos más importantes de científicos españoles en USA, no ha sido hasta ahora que la gente se ha animado a aportar esa gran caja de herramientas que supone el tanto vivido.
El primer objetivo fundamental de ECUSA consiste precisamente en facilitar la integración de los que llegan con cara de susto y sacudiéndose España del abrigo. Tenderles la mano para encontrar un lugar en el que sentirse como en casa, y enseñarles a caminar por suelo americano, y compartir todo eso que en una cultura tan distinta a la nuestra es a menudo tan vital. ECUSA es una pista de aterrizaje esponjosa donde uno puede encontrar mucho más que profesionales; puede, de hecho, encontrar personas extraordinarias.
El segundo objetivo radica en la difusión, sobre todo a nivel social y divulgativo, de la investigación y el desarrollo llevado a cabo por científicos españoles. En España hay un desconocimiento generalizado de lo que es la I+D+i (Investigación, Desarrollo e innovación). La gente piensa que invertir en ciencia es un derroche del dinero público, y no señores, lo que pasa es que "sin ciencia no hay futuro". No hay mayor poder que el del conocimiento, y con él en ristre, uno puede enfrentarse a crisis y a pandemias. La ignorancia científica es un defecto muy español, muy inculcado, y que es necesario erradicar. La investigación es tan necesaria que si no fuera por ella aún seguiríamos muriendo de gripe y de apendicitis. Un país que no invierte en investigación es un país abocado al fracaso, a la pobreza, y al subdesarrollo. No hay más que hacer un repaso de las cifras de nuestros vecinos alemanes, o los suizos, o incluso los franceses, porque obviamente, con los americanos, ni si quiera podemos compararnos. La investigación no es sólo el cáncer, y no, no se puede encontrar la cura de un día para otro. Son años y vidas consagradas a estudiar, a aprender, a desafiar, a aceptar los mayores retos, a no conformarse y a levantarse una y otra vez, sabiendo que nunca se tendrán todas las respuestas. Y la pasión que nos mueve a los científicos es el mínimo logro, un avance minúsculo, una pequeña barrera que ayer nos bloqueaba el camino y hoy hemos encontrado el modo de saltarla. La ciencia no es una profesión, es un modo de vida, y por eso emigramos con las manos vacías y sabiendo que nunca vamos a ser ricos, no de bienes materiales, pero sí de la mayor riqueza que puede poseer el hombre, que es el conocimiento. Y con él, cada día, nos enfrentamos a un mundo lleno de dificultades y sin embargo, al final del día, siempre ha merecido la pena. Qué lástima que España no sea capaz de verlo, y que en la televisión nunca se vean los anuncios que se ven aquí, animando a la filantropía. Ay, los filántropos, esos que sólo se dan cuando un famoso cae en la ruleta y le diagnostican una enfermedad incurable. O ni si quiera hace falta irse tan lejos, a ver por qué Mercadona ha sido el primer supermercado en etiquetar alimentos sin gluten mostrando interés por los celíacos, que aunque puedan parecer unos pocos, son muchos y lo han sido siempre. España necesita filántropos, menos fútbol y merchandaising de a cien euros la camiseta y más concienciación de lo que es realmente importante de cara al futuro.
Es triste que los estudiantes de las carreras de ciencias que están llegando ahora a su primera meta, digan convencidos que en España no se puede investigar, y que hay que marcharse, o dedicarse a otra cosa. De ahí nace el tercer objetivo de ECUSA, que aboga por poner en contacto a las instituciones españolas y americanas y crear colaboraciones y caminos que sirvan para que esos estudiantes tengan una luz que les guíe por el largo túnel. Un túnel que une España con USA y que se ha bautizado con el nombre de International Mentor Program (Programa de mentores internacionales o programa internacional de asesoramiento). El IMP no es más que la más brillante de las ideas engendrada en una sola persona que quería cambiar el mundo, Zafira ...
Para más info: http://www.ecusa.es
Con la primera sede establecida en Washington hace tan sólo un año, esta idea ya campaba tímidamente por los estates, y si embargo, siendo Boston uno de los focos más importantes de científicos españoles en USA, no ha sido hasta ahora que la gente se ha animado a aportar esa gran caja de herramientas que supone el tanto vivido.
El primer objetivo fundamental de ECUSA consiste precisamente en facilitar la integración de los que llegan con cara de susto y sacudiéndose España del abrigo. Tenderles la mano para encontrar un lugar en el que sentirse como en casa, y enseñarles a caminar por suelo americano, y compartir todo eso que en una cultura tan distinta a la nuestra es a menudo tan vital. ECUSA es una pista de aterrizaje esponjosa donde uno puede encontrar mucho más que profesionales; puede, de hecho, encontrar personas extraordinarias.
El segundo objetivo radica en la difusión, sobre todo a nivel social y divulgativo, de la investigación y el desarrollo llevado a cabo por científicos españoles. En España hay un desconocimiento generalizado de lo que es la I+D+i (Investigación, Desarrollo e innovación). La gente piensa que invertir en ciencia es un derroche del dinero público, y no señores, lo que pasa es que "sin ciencia no hay futuro". No hay mayor poder que el del conocimiento, y con él en ristre, uno puede enfrentarse a crisis y a pandemias. La ignorancia científica es un defecto muy español, muy inculcado, y que es necesario erradicar. La investigación es tan necesaria que si no fuera por ella aún seguiríamos muriendo de gripe y de apendicitis. Un país que no invierte en investigación es un país abocado al fracaso, a la pobreza, y al subdesarrollo. No hay más que hacer un repaso de las cifras de nuestros vecinos alemanes, o los suizos, o incluso los franceses, porque obviamente, con los americanos, ni si quiera podemos compararnos. La investigación no es sólo el cáncer, y no, no se puede encontrar la cura de un día para otro. Son años y vidas consagradas a estudiar, a aprender, a desafiar, a aceptar los mayores retos, a no conformarse y a levantarse una y otra vez, sabiendo que nunca se tendrán todas las respuestas. Y la pasión que nos mueve a los científicos es el mínimo logro, un avance minúsculo, una pequeña barrera que ayer nos bloqueaba el camino y hoy hemos encontrado el modo de saltarla. La ciencia no es una profesión, es un modo de vida, y por eso emigramos con las manos vacías y sabiendo que nunca vamos a ser ricos, no de bienes materiales, pero sí de la mayor riqueza que puede poseer el hombre, que es el conocimiento. Y con él, cada día, nos enfrentamos a un mundo lleno de dificultades y sin embargo, al final del día, siempre ha merecido la pena. Qué lástima que España no sea capaz de verlo, y que en la televisión nunca se vean los anuncios que se ven aquí, animando a la filantropía. Ay, los filántropos, esos que sólo se dan cuando un famoso cae en la ruleta y le diagnostican una enfermedad incurable. O ni si quiera hace falta irse tan lejos, a ver por qué Mercadona ha sido el primer supermercado en etiquetar alimentos sin gluten mostrando interés por los celíacos, que aunque puedan parecer unos pocos, son muchos y lo han sido siempre. España necesita filántropos, menos fútbol y merchandaising de a cien euros la camiseta y más concienciación de lo que es realmente importante de cara al futuro.
Es triste que los estudiantes de las carreras de ciencias que están llegando ahora a su primera meta, digan convencidos que en España no se puede investigar, y que hay que marcharse, o dedicarse a otra cosa. De ahí nace el tercer objetivo de ECUSA, que aboga por poner en contacto a las instituciones españolas y americanas y crear colaboraciones y caminos que sirvan para que esos estudiantes tengan una luz que les guíe por el largo túnel. Un túnel que une España con USA y que se ha bautizado con el nombre de International Mentor Program (Programa de mentores internacionales o programa internacional de asesoramiento). El IMP no es más que la más brillante de las ideas engendrada en una sola persona que quería cambiar el mundo, Zafira ...
Para más info: http://www.ecusa.es
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