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jueves, 4 de junio de 2015

Richi



Ricardo es un padre coraje de esos que salen en las películas, de esos que al final cambiarán el mundo. Su hijo Richi fue diagnosticado con un meduloblastoma en el cerebelo que, tras 8 operaciones diferentes, llevó a los cirujanos de Barcelona a una rendición inevitable: el cáncer de Richi era incurable. Lejos de conformarse, sus padres trataron de buscar una segunda opinión, contactaron con el Dana Farber Cancer Institute en Boston y recibieron del otro lado de la línea algo del todo inesperado: esperanza. El único inconveniente… costear el tratamiento. Sin embargo, cuando la vida de un niño de 5 años se pone en una balanza con algo tan nimio como el dinero, los corazones se ablandan y el mundo entero se moviliza. Fueron a programas de televisión, de radio, abrieron un blog… y gracias a la ayuda de miles de personas, finalmente lo consiguieron. En abril de 2012 se mudaron a Boston y, tras una primera operación de 5 horas, el futuro de Richi volvía a existir. No obstante, los tratamientos de quimioterapia fueron durísimos, y las complicaciones llevaron al niño a la UCI en diversas ocasiones, difuminando de nuevo el contorno de ese futuro apenas recuperado. Pero las ganas de vivir de Richi son infinitas, la lucha por la supervivencia es una máxima y no tiene pensado rendirse. Richi es un superhéroe, pero desde luego sus padres son unos aliados extraordinarios. La lucha contra el cáncer es un proceso devastador, pero en un niño es todavía más duro e injusto. Ricardo pronto descubrió que, tristemente, los fondos que se dedican a investigar el cáncer pediátrico cubren un porcentaje ridículo del total destinado a investigación en EEUU. El problema es que la incidencia es demasiado baja como para que importe lo suficiente. Por este motivo, y por muchos más, decidieron poner en marcha la Fundación Richi. El objetivo de esta fundación va mucho más allá de la idea de recaudar dinero, se trata de expandir horizontes, de abrazar el futuro con los brazos del presente. La fundación Richi ha creado una partnership o colaboración entre el hospital Sant  Joan de Déu de Barcelona y el Dana Farber Cancer Institute en Boston, de esta fusión nacen las Richi fellowships para que cirujanos españoles puedan venir a formarse aquí, donde la experiencia en neurocirugía pediátrica oncológica es mucho mayor, y puedan luego adoctrinar a sus equipos en España. No hay mayor poder que el del conocimiento, y es injusto que sólo quien pueda costeárselo sea capaz de recibir un tratamiento. Por ello, es mucho más inteligente formar médicos en todo el mundo y llevar las sonrisas de vuelta a todas esas caras inocentes que no entienden de naciones ni de fronteras.

También existen las Richi houses, que acogen a todas esas familias que bajan de un avión asustados y a menudo sin conocer si quiera el idioma del país al que acaban de llegar. En estas casas los niños están juntos, no se sienten diferentes, no son presa del aislamiento. Además, las familias se nutren de las experiencias de otros, comparten sus miedos y encuentran una verdadera familia que les ayuda a superar una situación que no puede comprenderse a menos que se haya vivido. La Richi house no es un hospital, sino un hogar.


La mejor de las noticias no es un milagro, sino la recta final de una carrera de fondo: en octubre del año pasado la última revisión de Richi fue positiva. Su familia sigue viviendo en Boston y han hecho de su causa un modo de vida. Buscan inversores para que la investigación en oncología pediátrica siga avanzando y ya han conseguido financiación para llevar a cabo algunos proyectos en el Dana Farber. Es una manera encomiable de contribuir al mundo, no todos podemos decir que hemos pasado por la vida pisando tan fuerte como Richi y su familia, pero en ECUSA aportamos nuestro granito de arena para que historias como esta den la vuelta al mundo.
web fundación Richi: http://www.richifoundation.org
vídeo del evento: https://www.youtube.com/watch?v=php3t5m7y7M

sábado, 13 de diciembre de 2014

ECUSA: Parte 1

De la ilusión y las ganas de cambiar el mundo de los Españoles Científicos en USA, nace ECUSA, una asociación que se erige sobre las experiencias acumuladas de los que llegamos a esta tierra con un sueño por cumplir y que, cual cimiento, ha ido solidificando y expandiéndose hasta crear una base firme sobre la que construir los sueños de las generaciones venideras.
Con la primera sede establecida en Washington hace tan sólo un año, esta idea ya campaba tímidamente por los estates, y si embargo, siendo Boston uno de los focos más importantes de científicos españoles en USA, no ha sido hasta ahora que la gente se ha animado a aportar esa gran caja de herramientas que supone el tanto vivido.
El primer objetivo fundamental de ECUSA consiste precisamente en facilitar la integración de los que llegan con cara de susto y sacudiéndose España del abrigo. Tenderles la mano para encontrar un lugar en el que sentirse como en casa, y enseñarles a caminar por suelo americano, y compartir todo eso que en una cultura tan distinta a la nuestra es a menudo tan vital. ECUSA es una pista de aterrizaje esponjosa donde uno puede encontrar mucho más que profesionales; puede, de hecho, encontrar personas extraordinarias.
El segundo objetivo radica en la difusión, sobre todo a nivel social y divulgativo, de la investigación y el desarrollo llevado a cabo por científicos españoles. En España hay un desconocimiento generalizado de lo que es la I+D+i (Investigación, Desarrollo e innovación). La gente piensa que invertir en ciencia es un derroche del dinero público, y no señores, lo que pasa es que "sin ciencia no hay futuro". No hay mayor poder que el del conocimiento, y con él en ristre, uno puede enfrentarse a crisis y a pandemias. La ignorancia científica es un defecto muy español, muy inculcado, y que es necesario erradicar. La investigación es tan necesaria que si no fuera por ella aún seguiríamos muriendo de gripe y de apendicitis. Un país que no invierte en investigación es un país abocado al fracaso, a la pobreza, y al subdesarrollo. No hay más que hacer un repaso de las cifras de nuestros vecinos alemanes, o los suizos, o incluso los franceses, porque obviamente, con los americanos, ni si quiera podemos compararnos. La investigación no es sólo el cáncer, y no, no se puede encontrar la cura de un día para otro. Son años y vidas consagradas a estudiar, a aprender, a desafiar, a aceptar los mayores retos, a no conformarse y a levantarse una y otra vez, sabiendo que nunca se tendrán todas las respuestas. Y la pasión que nos mueve a los científicos es el mínimo logro, un avance minúsculo, una pequeña barrera que ayer nos bloqueaba el camino y hoy hemos encontrado el modo de saltarla. La ciencia no es una profesión, es un modo de vida, y por eso emigramos con las manos vacías y sabiendo que nunca vamos a ser ricos, no de bienes materiales, pero sí de la mayor riqueza que puede poseer el hombre, que es el conocimiento. Y con él, cada día, nos enfrentamos a un mundo lleno de dificultades y sin embargo, al final del día, siempre ha merecido la pena. Qué lástima que España no sea capaz de verlo, y que en la televisión nunca se vean los anuncios que se ven aquí, animando a la filantropía. Ay, los filántropos, esos que sólo se dan cuando un famoso cae en la ruleta y le diagnostican una enfermedad incurable. O ni si quiera hace falta irse tan lejos, a ver por qué Mercadona ha sido el primer supermercado en etiquetar alimentos sin gluten mostrando interés por los celíacos, que aunque puedan parecer unos pocos, son muchos y lo han sido siempre. España necesita filántropos, menos fútbol y merchandaising de a cien euros la camiseta y más concienciación de lo que es realmente importante de cara al futuro.
Es triste que los estudiantes de las carreras de ciencias que están llegando ahora a su primera meta, digan convencidos que en España no se puede investigar, y que hay que marcharse, o dedicarse a otra cosa. De ahí nace el tercer objetivo de ECUSA, que aboga por poner en contacto a las instituciones españolas y americanas y crear colaboraciones y caminos que sirvan para que esos estudiantes tengan una luz que les guíe por el largo túnel. Un túnel que une España con USA y que se ha bautizado con el nombre de International Mentor Program (Programa de mentores internacionales o programa internacional de asesoramiento). El IMP no es más que la más brillante de las ideas engendrada en una sola persona que quería cambiar el mundo, Zafira ...

Para más info: http://www.ecusa.es


viernes, 12 de abril de 2013

Precarios por el mundo

"Estudia, para que puedas asegurarte un buen futuro". ¿Cuántas veces habremos oído este consejo de boca de nuestros padres, tíos, de cualquier generación lo suficientemente anterior a la nuestra como para creerlo ciegamente? Siempre tuve claro que quería estudiar una carrera, y aunque la preparación que recibí en el colegio dejaba mucho que desear, supongo que debido a que algunos profesores sabían más bien poco de la materia que impartían, eso no me desalentó para desafiar al bachillerato. Recuerdo perfectamente las lecciones de los "dones" del Hermanos Torá, que la mayoría de ellos se había ganado el "don" más por la edad que por merecerlo, y en cambio los que rezumaban sabiduría por los cuatro costados, como don Fermín, pasaban desapercibidos por falta de carisma. Los otros, los que vivían a la sopa boba por haber tenido la suerte de estar en el lugar y momento indicados, se las daban de lo que no eran ni de lejos, y se consentían cachetes y sornas como si de la época de Franco se tratara. Es lo que tienen los pueblos, que el respeto se lo vienen ganando los que mejor se disfrazan. Qué diferencia ahora, que ser profesor es un hito que muy pocos pueden alcanzar, y después de años de estudiar y presentarse a una oposición detrás de otra, la oferta es tan insignificante que la mayoría hace cola en el paro con su taco de títulos bajo el brazo.
Sin embargo, poquito a poco y gracias a muchos empujones sobre todo de mis padres, fui capaz de entrar en LA UNIVERSIDAD. La primera de mi familia en zascandilear por una facultad, la de Biología, nada menos... con todos esos hippies, rastafaris y perroflautas fumando porros y bebiendo tercios a las doce de la mañana. Porque bueno, eso es lo que somos en general los biólogos, aparte de homólogos de Ana Obregón, claro. Cinco años (los mejores de mi vida, también he de decirlo) viviendo entre esas cuatro paredes que olían a moho y a frío polar, comiendo de un tupper sentada en el suelo volando de un aula a otra con la carpeta cada día más poblada de apuntes. Fines de semana infernales de levantarse un viernes para estudiar y seguir estudiando cuando ya es lunes por la mañana, callos en los dedos, tiempo de ocio ausente, estrés por los inminentes exámenes que nunca te habías preparado lo suficiente... en fin, cinco años tan intensos que parecía que no iban a acabar nunca, y mire usted, ya han llovido nueve abriles. Cuando llegas a la meta sientes un vacío inmenso por lo que ya nunca volverá, sólo entonces, con las manos apoyadas en las rodillas, detienes un momento el jadeo para levantar la vista y comprender que esto no ha hecho más que empezar. Que la universidad sólo te da unas herramientas que habrás de utilizar como mejor te parezca, y que desde luego, distan bastante de resolverte el futuro como tus padres pensaban... 
No conforme con eso, decides hacer el doctorado, porque para masoca yo... y otros cinco años a pico y pala haciendo horarios incomprensibles para la gente que no es del gremio, desviviéndote por esos actos de fe que crecen en un frasco e intentando explicarles a los demás por qué esto es un poco importante para ti. Las lágrimas te rondan aproximadamente una vez al mes, llegados al cuarto año se convierten en semanales, y cuando estás en la recta final sólo quieres que estamierdaseacabedeunavezpordios. Pero luego llega el gran día, el tribunal reconoce el trabajo de todos estos años y a tí se te caen las bragas y olvidas todos los juramentos que hiciste y quemaste en la hoguera. 
Todos y cada uno de nosotros hemos querido alguna vez dejar la ciencia y no volver a oír hablar de un laboratorio nunca más, en mi caso, yo perjuré que dejaba la investigación académica, que jamás haría un postdoc y que mucho menos me iría fuera de España ¡ja!, menos mal que no juré que nunca votaría a Rajoy. Y eso que yo tuve la suerte de cotizar durante mi tesis, cosa que el 99% de los doctores no puede compartir. Las becas españolas suelen ser por cuatro años, en los que sólo los dos últimos cuentan en cuanto a desempleo y cotización a la seguridad social, por lo que cuando se termina, que en general aún no has defendido la tesis, tienes que cobrar esos ocho meses de paro para poder terminar lo que has empezado, hay que joderse... El caso es que cuando definitivamente acabas, ¿qué toca? pedir más becas. Las becas las conceden por currículum, o sea que si no tienes publicaciones suficientes o mucha suerte como yo, olvídate de seguir en esto. Ahora en España las becas te las dan en diferido, así que hay muchos esperando a que llegue el momento en que los políticos decidan dejar de robar y reírse del populacho y se sienten a hacer los deberes. Pero bueno, como las cosas de palacio van despacio, pues ya te buscas tú la vida por otro lado. ¿Al final que haces? pues tirar por el camino fácil, dejar tu casa, tus amigos, tu familia, tus aficiones y tu orgullo, y donde dijiste digo dices Diego y cruzas la frontera, eso suponiendo que puedas hacerlo, que no siempre la moneda cae de cara, ¿y si no? 
Sueños rotos, una pared llena de diplomas, mucho tiempo y esfuerzo invertidos en vano, ilusiones adelgazadas que luchan por volver a tener un lugar en tu corazón, sobredosis de realidad, impotencia, y un montón de cosas aprendidas. Eso es lo que queda después del doctorado, lo cual es una putada porque cuanto más sabes más quieres y cuanto más quieres, más te importa, y cuanto más te importa, más te duele, y cuanto más te duele, más rabia te da la estoicidad con la que España deja marchar a todos esos jóvenes que estudiaron porque tenían un futuro asegurado. Lo llaman fuga de cerebros, pero ignoran que con ellos, también se fugan los corazones.




para ver el vídeo completo, clickad aquí http://www.precarios.org/article291